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16.09.2015 00:45

Sobre el caso Ripalda:

En busca de la verdad y de la imparcialidad”

No es fácil tratar temas tan delicados aun cuando al hacerlo lo que se pretende es no herir sensibilidades. Siempre ha de buscarse la Imparcialidad para hallar la Justicia y recuperar la Memoria, pues los juicios paralelos per se erosionan derechos fundamentales. Por ello la ponderación y la ecuanimidad se hacen imprescindibles, ya que nadie posee la verdad absoluta.

Hace unos días aparecieron 2 artículos en prensa que motivaron la redacción de esta carta: un reportaje en El PAÍS de Luis R. Aizpeolea y un artículo del diputado Odón Elorza en DV, con motivo del 40 Aniversario de la muerte de Jesús García Ripalda. En primer lugar, quiero manifestar a ambos mi gratitud por la publicación de sendos artículos en lo que respecta a mi padre, a su declarada inocencia. Como comprenderán no voy a entrar a comentar el relato oficial del expediente que recoge aquel suceso por varias razones: una, porque todavía no ha pasado el tiempo para su desclasificación; otra, por respeto hacia los familiares de Jesús y hacia su sufrimiento; y por último, porque no quiero posicionarme sobre algo que no ha sido convenientemente juzgado, a pesar de que hubo unas diligencias testimoniadas actuadas por un juez militar que concluyeron en sobreseimiento. En segundo lugar, respeto profundamente la parte editorial expuesta en sus publicaciones, pues la pluralidad es algo consustancial con la democracia, lo cual no me impide hacer ciertas matizaciones al respecto, pues no soy de “adjetivar” el relato ni para un lado ni para el otro. Simplemente me limitaré a describir aséptica y sucintamente los hechos, sin artificios. Es bueno buscar la Justicia siempre y cuando no haya “alegres sentencias previas”, dictadas por parte del vulgo, sobre personas inocentes, por culpa de juicios inexistentes o diligencias en entredicho. Sólo el mantenimiento por parte de algún medio de una autoría falsa ya exige rectificación.

Efectivamente, D. Jesús G. Ripalda falleció el 31 de Agosto de 1975, víctima de un disparo policial en una manifestación contra las últimas penas de muerte dictadas por Franco. En las diligencias actuadas, en base a lo publicado, se deduce que hay una asunción clara de culpabilidad por parte de un declarante (que no voy a señalar) y una corroboración de la autoría real por parte del resto de testimoniantes. Si esto no fuera así habría controversias entre los declarantes que hubieran dado pie a publicar otra crónica. Por tanto una cosa está clara: se puede estar a favor o en contra del relato oficial, pero nadie se atribuye a sí mismo la autoría de un hecho que no ha cometido. Como se publicó, mi padre no efectuó la descarga (testigos de ello hay). Verdad es que sí era el responsable de aquella Unidad, pero no es menos cierto que su Superioridad le impuso para aquel servicio como compañero al que resultó ser casual y causalmente el autor de aquel suceso, pese a las reticencias de mi ascendiente. Ésa es la sencilla realidad de su responsabilidad aquel trágico día, independientemente de que él sintiera mucho lo ocurrido.

Entretanto el caso Ripalda fue archivado “de aquella forma”. Ni siquiera se le abrió un expediente al autor por la evidente pasividad del Régimen. Sin entrar en otras consideraciones...a mi entender fue mal resuelto, y eso trajo secuelas para todos. Entiendo que la familia de Jesús sienta una enorme desazón por la pérdida de un ser querido, por el contenido del expediente, por el archivo de la causa sin sanción y por el silencio sobre este asunto. Por ello comprendo sus reivindicaciones. Desde aquí quiero mostrar mi cariño solidario hacia Cristina, su hermana, como si lo hiciera personalmente. Es justo subrayar que la concesión de la Medalla de Oro de la ciudad en 2011 marca un hito, un antes y un después, en la memoria de Jesús. Para mi su otorgamiento, después de todo, supone algo positivo en toda esta historia.

Por otra parte, conviene recordar que la documentación del sumario, guardada en el Archivo Militar correspondiente, está por ley restringida para una consulta generalizada o pública mientras no se desclasifique, lo cual no impide que el expediente sea accesible tanto para los comparecientes en aquel proceso como para los familiares de la víctima y de los declarantes, previa presentación de cualquier documento de parentesco o identidad que acredite que los solicitantes son quienes dicen ser (artículos 73 y 74 de la Ley Procesal Militar). Una vez cumplidos los requisitos que marca el protocolo y se accede al sumario hay que firmar unas hojas conforme se respeta y acata la normativa existente en relación a la Ley de Propiedad Intelectual y a la Ley de Protección Civil del Honor, la Intimidad y la Propia Imagen. Este marco normativo intenta preservar la seguridad de las personas, sin prohibir por ello el acceso a los solicitantes que legítimamente puedan ejercer ese derecho. Simplemente se pretende evitar un uso ilegítimo de la información consultada. No está de más decir que lo que para algunos es una barrera legal para el ciudadano supone un modelo garantista. Así es como se logra habitualmente acceder a la información. Cabe recordar que desde un principio ha habido buena disposición y cierta intermediación a la hora de facilitar a la familia del fallecido la ubicación real de dicho archivo para posibilitar su consulta. Después de tantos años es justo y democrático al fin y al cabo el que puedan ejercer su derecho de acceso. ¿No creen?. En honor a la verdad he de reconocer que no ha sido nada fácil para nadie localizar el expediente por dos razones: una, por la inexistencia de un sistema informatizado en condiciones para este tipo de documentos; y otra, derivada de la razón anterior, porque el interesado debe aportar de forma exacta el dato que facilite su localización (si desconoce los criterios de su clasificación no es fácil dar con los criterios de búsqueda a aplicar). En este tipo de documentación antigua la búsqueda puede retrasarse según haya mayor o menor grado de concreción en la solicitud. Es algo habitual. Por ello la Administración debe de corregir estas lagunas. Me consta que están en ello, aunque el trabajo con tanto caudal de documentos existente puede “ir para largo”. Estos, y no otros, son los verdaderos obstáculos que impiden habitualmente la investigación del pasado reciente.

Por último, permítanme unas palabras en memoria de mi padre. Quienes le trataron supieron de su profesionalidad, discreción y humanidad en su quehacer diario. Nunca su gran trayectoria se vio empañada, a pesar de las campañas sufridas en su contra. Sin embargo el reconocimiento de la verdad, tras 40 años de injurias y calumnias, tiene su importancia. Por fin ha llegado, eso sí, tras haber soportado mi aita durante años cierta indefensión. Lástima que esa “distinción” haya tenido que ser a título póstumo. Espero que en el futuro no sea preciso recordarle. "Todo el mundo tiene derecho a preservar la buena memoria de un familiar siempre y cuando no desmerezca la de otra persona". Así es como cada familia puede satisfactoriamente honrar a los suyos, sin revisionismos ni revanchismos. Ambas reparaciones (una por "reconocimiento público” y otra por "rectificación") no pueden incomodar a nadie en aras de una sana y conciliadora reciprocidad.

Fdo.: JOSÉ MANUEL LESTÓN.

(HIJO DEL CAPITÁN DE LA POLICÍA NACIONAL D. MANUEL LESTÓN, otrora Sargento de Policía Armada) 

NOTA: Este artículo, por ser el original, es más amplio que el publicado en otros medios en versión reducida (El "caso Ripalda" en El Pais, página 12, Miércoles 16 de Septiembre de 2015;  "Sobre el caso Ripalda: verdad e imparcialidad" en el Diario Vasco, página 20, Miércoles 16 de Septiembre de 2015).   

09.04.2013 12:27

La electrocutante “corriente” nacionalista vasca:

La “corriente” nacionalista vasca es una corriente “contínua y alterna”, pues el fluído eléctrico es el mismo, aunque haya chispazos o cortocircuitos provocados por el sector más radical, manteniéndose esa doble tensión según la intensidad que necesite la empresa nacionalista en cada momento. Además los contadores de ese discriminatorio fluido sólo cuentan los pasos (votos) que le interesan a la empresa nacionalista para posicionarse ésta en el mercado electoral como justa y moral líder del monopolio ideológico de una sociedad que produce en sus “naves”, porque la otra parte del fluído, la no nacionalista, “se criba”y se desecha, logrando que toda la posible potencialidad de un fluido “integrador” se pierda al no iluminar a todos los usuarios. Una empresa eléctrica que reniega de parte de su mercado está abocada a fracasar, salvo que con malas prácticas “retires” del mercado a la competencia. La gran fábrica nacionalista vasca funciona así. Si no cumples con el tributo que ellos te marcan “te cortan la luz para siempre” o te aíslan socialmente (JM).

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